Lana entra como si no supiera lo que viene. Pero el cuerpo la delata. Se pone de rodillas, chupa lento, suave, mirando hacia arriba con esos ojitos de “hazme toda tuya”.Es su primer polvo grabado. Se abre, se moja, se deja coger sin prisa y sin cortes. Y cuando acaba… no es ella la que se corre. Es la verga que le llena la cara de semen caliente.