Kitzia Suarez entra en lencería rosa y se arrodilla como si lo hubiera estado esperando todo el día. Una verga en la boca, otra en la mano, la tercera mojándole el coño. Traga, gime, babea y no para. Se la reparten sin pausa. Tetas rebotando, ojos llorosos, garganta usada. Termina empapada: leche en la cara, el cuello, el pelo. Y todavía saca la lengua, como pidiendo más.