La segunda cámara del debut de Kath lo muestra todo sin cortes. Ella ríe, se acomoda y se deja grabar mientras la calientan de verdad. Lencería negra, piel brillante y gemidos que no estaban en el guion. Cada toma es más sucia, más cercana, más real. Termina con la cara llena y una sonrisa que lo dice todo.