Carita dulce, cuerpo delgado y garganta entrenada. Se arrodilla, babea, se ahoga, y no para hasta sentirla explotar. En cuatro, se le abre todo. El coño suena mojado, los gemidos reales, y el ritmo se pone cerdo. Termina con una corrida en la cara, leche en la frente, la boca y los ojos bien abiertos.
No es porno. Es una confesión sucia grabada en POV.